Tapa ligera

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Ha llegado la primavera, en fin, es hora de salir a la calle, pasear, hacer deporte, comer sano, ponerse en forma…, o sea, ha llegado la operación biquini. Pero bueno, tampoco hay que ponerse muy drástica y morirse de hambre entre horas. Se puede picar algo sabroso a la par que barato y light.

Necesitamos una lata de mejillones al natural, cebolla, tomate, pimiento, pepino, aceite, vinagre, limón y sal, también aceitunas, las de la foto son gordal, que como su propio nombre indica engordan, no hay que abusar, con 2 ó 3 vamos que nos matamos.

Sacas los mejillones y les vas quitando los pelitos que tienen, los pones en el plato escurridos con un chorreón de limón. Haces una vinagreta, que implica picar finamente todas las verduritas y aliñarlas con sal, aceite de oliva y vinagre.

Ya está, junto a los mejillones, pones un poco de vinagreta, 2 ó 3 aceitunas y, si quieres, la rodaja de limón, que hace bonito y tal…

Que no te gustan los mejillones, pues no pasa nada, pones atún al natural, caballa hervida, huevas de bacalao o trocitos de magro de jamón, lo que se te ocurra.

Pisto viejuno

Pisto

Hoy la receta es para mi amiga Celia, superfan del pisto, de las empanadillas echas con pisto, de la empanada con pisto sobrante, etc…

La cosa es muy sencilla. Como ves en la foto, ese día tuve tiempo y troceé toda la verdura muy pequeña, pero lo puedes hace a lo groserote y luego cuando lo vayas removiendo se trocea con la cuchara de palo.

Los pistos son muy variados y dependen de lo que tengas, el de la foto es más o menos el tradicional, necesitas: pimientos verdes y rojos, calabacines, berenjenas, cebolla, tomate de bote entero pelado o natural y lo pelas tú, aceite y sal.

Pones medio dedo de aceite en una sartén antiadherente o perolo bajo de acero inoxidable o similar. Troceas los pimientos y la cebolla, los echas que se vayan dorando, mientras vas partiendo calabacines y berenjenas. Cuando lo primero está doradito agregas el calabacín y la berenjena, lo tapas y dejas un rato, hasta que veas que se van poniendo blanditos y empapados de aceite, con 10 minutos o así sobra.

Luego echas el bote de tomate entero pelado y lo vas partiendo con una cuchara de palo. Añades sal primero, luego cuando lo pruebes, si está muy ácido y no te mola pues le echas una, dos o las que quieras, cucharadas de azúcar.

Ya está, ya te puedes ir a hacer lo que quieras, déjalo al fuego, medio tapado y échale un vistazo y un removido de vez en cuando. Cuando haya pasado un rato y veas que las verduras han soltado todo su jugo, lo destapas y lo dejas hacerse hasta que se consuma todo y alcance el querido color viejuno, o sea, rojo intenso, como el de las pinturas prehistóricas.

Vale igual hacer un pisto de cebolla, pimiento, calabacín, champiñones y salsa de soja en vez de tomate. O echarle especias para que sepa indio o marroquí o chino o lo que te apetezca ese día…

Es una comida completa si lo acompañas de hidratos de carbono (papas, cous-cous, arroz) y algo de proteína (huevo, filete de atún, vaca, pollo, etc…).

Cualquier duda, pregunta, sugerencia será respondida a la mayor brevedad posible. No es porque lo haya hecho yo pero, ¡está buenísimo!, ¡es sanísimo! y además bonito ¿no?

Superlight

hervido

Empiezo este blog con una felicitación: ¡Felicidades Manoli!

Esta sencilla y superlight receta va para ti, y para Manolo, que con la foto todo es más fácil ¿no?

Cueces patatas, cueces judías verdes, cueces un huevo o más, depende de los que seáis; troceas un tomate, un pepino, lo que tengas vaya…

Lo dispones todo de manera armoniosa, le echas sal, algún sazonador de ensalada, ajo en polvo, etc…, un chorreón de aceite de oliva virgen extra, un poco de vinagre o de limón.

Esta es la versión en seco, pero si guardas el caldo de haber hervido las verduras, las puedes tomar en el mismo, con el huevito cocido pero, ¡ah! sin la ensalada. En invierno la opción caldosa mola más. Como es una comida muy ligera yo la tomo por la noche…