EL HECHO CREATIVO CULINARIO

Hola cocininchis, estoy experimentando mucho, reflexionando puramente a las 6,30 de la mañana, pensando a mansalva sobre todo y teniendo una especie de epifanías culinarias que me tienen fascinada. Los resultados, mejor o peor, son siempre esperanzadores y me llenan de confianza.

Una epifanía es la manifestación de una cosa, así, ¡pum! va y aparece clara y distinta en tu pobre vieja cabeza loca. Y como a mí me mola cocinar pues se me manifiestan creaciones culinarias que van haciéndose ante mis atónitos ojos. Es como un baile de ingredientes, preparaciones, aliños, formas de emplatar, de comerlo después… El alucine de veras. Da igual que lo que se te ocurra ya esté inventado y que sepas más o menos cómo hacerlo, tú lo estás creando de nuevo con lo que sabes que tienes, adaptándolo a los gustos de los tuyos, a sus dietas o intolerancias, a tus conocimientos y a tu desconocimiento, a tu capacidad de innovación, de errar sin desanimarte.M E N Ú D E J U L I O-001

La cocina es un arte y, como todo arte es infinito, no hay límites ni dogmas que deban ser respetados, no hay que ser un integrista de nada. Cocinar además es un arte que implica a los demás, estoy pensando en mi familia que es muy especialita con el papeo, en mis colegas, en mis alumn@s, en l@s que os molestáis en leer esto.

Os dejo el M E N Ú D E J U L I O y una receta de lasaña vegetariana que aprendí a hacer yo solita comiéndola un día en El Faro de Cádiz. Restaurante muy recomendable, con opciones vegetarianas, pescados deliciosos, tapas maravillosas, fino, papas aliñas míticas.

Necesitamos calabacines, tomate frito casero, queso manchego curado o el que más te mole a ti y bechamel.

Primero hacemos el tomate en una sartén o perolo, yo lo hago con cebollita pochada en aceite primero, luego echo un bote de tomate entero pelado grande, sal y una nadita de azúcar. Lo dejas una hora y media o dos horas a fuego lento hasta que se ponga rojo intenso y pierda agua.

Luego ponemos a asar las lonchas de calabacín en el horno, a 180º 10 o 15 minutos, depende como te guste de crujiente. Y empezamos a montar la lasaña como ves en las fotos, capa de calabacín, capa de tomate, capa de queso manchego, otra de calabacín y por encima bechamel.

¿Cómo hago la bechamel? Pongo un pegote de mantequilla a calentar, echo una cucharada sopera de harina, remuevo hasta que se tuesta, echo medio litro de leche o más, según la quiera de espesa, un poco de sal y remuevo constantemente hasta que hierve y se espesa, ya está lista para cubrir la lasañita!

Al horno otro ratito para dorarla, puedes echarle queso en polvo o pan rallado o nada como yo que no debía tener ese día de nada. Está buenísima y es otra manera de hacer lasaña. Se puede hacer de berenjenas, apionabo, patatas…

Es verano por fin y os animo a hacer batidos fresquitos de pera, menta y leche de vaca o vegetal; pepino con yogur griego, menta, limón, ajo y sal; mango batido con leche de coco y hielo; gazpachito por supuesto, ajoblanco que es con almendras, zumo de tomate natural con apio y limón… Las combinaciones son infinitas.

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#diadesobras o cómo last night morcilla saved my life

Hace meses que no lo pongo en el menú mensual pero sabed, que en esta casa siempre hay días que comemos sobritas bien ricas de lo que haya. Suele ser el primer lunes del mes por pura economía doméstica, o sea, depende del estado de ruina, de mis ganas de ir otra vez al Mercadona o al Ahorramás, a la tienda ésa o áquella, al mercadillo de Fuencarral o al de Tetuan… Si todos los días cocinas, casi todos los días hay que comprar algo pero ¿de verdad hay que comprar algo?

Pues la verdad que no. Somos enormemente afortunad@s por tener siempre comida disponible, hay gente que no tiene esa suerte y, encima, en la parte vip del mundo ¡tiramos la comida! Estoy muy indignada con esto, las cifras son preocupantes y no vale culpar al sistema porque estamos dentro del sistema, la cuestión es si somos capaces de tomar las decisiones correctas en cuanto al consumo de alimentos, no digo nada de lo demás, aunque sea contra el sistema.

Tirar comida es una absurdez, un contrasentido, una mezquindad muy grande, un escándalo, un horror, una falta de previsión galopante, es algo muy mal hecho, mal, mal, muy mal. Por favor, aprovechad toda la comida que compréis, pensad primero lo que realmente hace falta, reciclad sobras con nuevas cosas, echad un vistazo a los armarios de la cocina porque ¡siempre hay algo! y no se puede tirar. Estamos dando muy mal ejemplo a l@s niñ@s. Es mejor tener la nevera medio vacía y no tirar nada que tenerla medio llena o muy llena y que se pongan malas las cosas.

Hoy, como dice la canción, una morcilla mini de Burgos congelada triste y sola en el congelador me ha salvado la comida. También había pisto y pesto de ayer. ¿Qué he hecho? Un poco de arroz blanco, un huevo frito con morcillita, pisto y un poco de pesto como esparcido por toda la faz del plato que le da color y un sabor interesante. ¿Cuánto he tardado? 10 minutos y mira:

#diadesobras

Día de sobras

Cocininchis ahora hay iniciativas muy bonitas como la de #comidareal o El comidista y sus colaborador@s que nos informan de un montón de cosas, están las redes sociales que hierven de comida, sana y real y, a qué negarlo, de auténticas inmundicias grasientacas y/o mortales.

Vale que somos lo que escuchamos como dice Radio 3 o lo que pensamos o lo que hacemos aunque, sobre todo, somos mucho de lo que comemos. Hay demasiada información en todo pero ¿sabemos elegir lo que es bueno para nosotr@s? y ¿para l@s niñ@s? Estoy muy preocupada por ell@s porque les veo comer bollos industriales, zumos industriales, empanadillas industriales, pizzas industriales… No hay amor en esa comida, no hay sabiduría que transmitir, no es comida de verdad. Y Schopenhauer dijo que había consagrado su vida a la verdad…

Verdad, sabiduría, amor, son cosas de este mundo, sólo hay que encontrarlas, valen la pena.