#diadesobras o cómo last night morcilla saved my life

Hace meses que no lo pongo en el menú mensual pero sabed, que en esta casa siempre hay días que comemos sobritas bien ricas de lo que haya. Suele ser el primer lunes del mes por pura economía doméstica, o sea, depende del estado de ruina, de mis ganas de ir otra vez al Mercadona o al Ahorramás, a la tienda ésa o áquella, al mercadillo de Fuencarral o al de Tetuan… Si todos los días cocinas, casi todos los días hay que comprar algo pero ¿de verdad hay que comprar algo?

Pues la verdad que no. Somos enormemente afortunad@s por tener siempre comida disponible, hay gente que no tiene esa suerte y, encima, en la parte vip del mundo ¡tiramos la comida! Estoy muy indignada con esto, las cifras son preocupantes y no vale culpar al sistema porque estamos dentro del sistema, la cuestión es si somos capaces de tomar las decisiones correctas en cuanto al consumo de alimentos, no digo nada de lo demás, aunque sea contra el sistema.

Tirar comida es una absurdez, un contrasentido, una mezquindad muy grande, un escándalo, un horror, una falta de previsión galopante, es algo muy mal hecho, mal, mal, muy mal. Por favor, aprovechad toda la comida que compréis, pensad primero lo que realmente hace falta, reciclad sobras con nuevas cosas, echad un vistazo a los armarios de la cocina porque ¡siempre hay algo! y no se puede tirar. Estamos dando muy mal ejemplo a l@s niñ@s. Es mejor tener la nevera medio vacía y no tirar nada que tenerla medio llena o muy llena y que se pongan malas las cosas.

Hoy, como dice la canción, una morcilla mini de Burgos congelada triste y sola en el congelador me ha salvado la comida. También había pisto y pesto de ayer. ¿Qué he hecho? Un poco de arroz blanco, un huevo frito con morcillita, pisto y un poco de pesto como esparcido por toda la faz del plato que le da color y un sabor interesante. ¿Cuánto he tardado? 10 minutos y mira:

#diadesobras

Día de sobras

Cocininchis ahora hay iniciativas muy bonitas como la de #comidareal o El comidista y sus colaborador@s que nos informan de un montón de cosas, están las redes sociales que hierven de comida, sana y real y, a qué negarlo, de auténticas inmundicias grasientacas y/o mortales.

Vale que somos lo que escuchamos como dice Radio 3 o lo que pensamos o lo que hacemos aunque, sobre todo, somos mucho de lo que comemos. Hay demasiada información en todo pero ¿sabemos elegir lo que es bueno para nosotr@s? y ¿para l@s niñ@s? Estoy muy preocupada por ell@s porque les veo comer bollos industriales, zumos industriales, empanadillas industriales, pizzas industriales… No hay amor en esa comida, no hay sabiduría que transmitir, no es comida de verdad. Y Schopenhauer dijo que había consagrado su vida a la verdad…

Verdad, sabiduría, amor, son cosas de este mundo, sólo hay que encontrarlas, valen la pena.

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