PURO SER

Yo quería ser profesor ambulante de Metafísica como Hamlet García. Eva Fernández, Hamlet García, nombres idénticos a poco que se observe. Y ¿qué he conseguido con 45 años encima? Ser profesora ambulante de cocina .

De refilón, a qué negarlo, les cuelo a mis alumn@s; por lo general, niñas y niños de todas las edades, mamás papás, tías, una amiga que estaba en casa, el vecino, la abuela, etc…;les cuelo, decía, un pensamiento de esos bien profundo: comer todos los días lo mismo es un rollo habiendo la variedad pletórica de la Naturaleza y sus infinitas combinaciones, los zumos de bote no son zumo, el azúcar moreno tiene micronutrientes que a lo largo de la vida se convierten en macro, el pan integral es más sano que el blanquito, hay que lavarse las manos antes de cocinar, para decir no me gusta con conocimiento de causa hay que probar las cosas, eso no es caca es una trufa superpoderes, etc…

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Y en realidad, lo que quiero decir, lo que estoy gritando en cada clase, en cada pueblo, en cada aula improvisada es:  cocina libre y se feliz, haz lo que tú quieras, aprende siempre porque el aciago día en que lo sepas todo estarás muerto en vida, salta por encima de todas las barandillas que le han puesto a cualquier saber, inventa las reglas que te sean propias con sabiduría, eres un ser adorable, tienes todas tus capacidades intactas y ojalá se lleguen a desplegar en su majestuosa pluralidad, no dejes que te coarten, todo lo que hagas movido por la imaginación y la curiosidad está bien hecho; en fin, eres libre para ser feliz. Eso sería lo más exacto.

Cocinar es apasionante, el tiempo se crea para ti, puedes pensar en los demás y en ti misma, triunfas a veces y fracasas de vez en cuando, aprendes a aprender, usas tu saber a tu manera, te abstraes, progresas adecuadamente, tocas, saboreas, ves, oyes, hueles, respiras, eres…

Son estas pequeñas cosas que, habitualmente, pasan desapercibidas para todo el mundo; las más básicas de nuestro ser, su fundamento como dice Arguiñano, son puro ser, lo que nos mantiene vivos, lo que nos ata a la vida; desde el principio de los tiempos.

Apreciar dichas cuestiones o, tomarlas de vez en cuando en consideración es, lo que nos hace humanos.

La cocina es muy seria y tremendamente divertida, cuadriculada y reglada a la par que irrenunciablemente libre, triste de solemnidad y sorprendentemente alegre,  basada en la organización y en el caos por igual, es alta y baja, fría y caliente, oriental y occidental, exquisita y vomitiva, sucia y limpia…

Las contradicciones invitan a pensar. Cualquiera que cocine lo sabe aunque todavía no se haya enterado.

He leído que Andoni Luis Aduriz es el cocinero filósofo y me pregunto si yo, algún día, sin prisa pero, por lo que se ve, sin pausa, podré llegar a ser la filósofa cocinera porque estoy haciendo serios intentos. 😉

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¡Albóndigas!

Vale, hoy tocaba, según mi propio menú, puding de pescado pero como ayer comimos la minipaella con calamares y gambas, mis hijos me han suplicado que hiciera albóndigas.

Albóndigas

Para 4 personas necesitamos: 400 grms. aprox de carne picada, la mía era de vacuno pero puedes poner la mitad de cerdo si quieres. Pan duro 4 rebanadas mojadas en leche, pan rallado, 2 huevos, 1 cebolla, kilo y medio de tomates rojos, albahaca fresca, vino blanco, ajos, especias: comino, pimienta, tomillo, orégano, perejil…

El proceso es laborioso pero merece la pena, al final, el resultado es alucinante, no puedes parar de comer albóndigas aunque estés con la operación bikini, bañador, ponerse a plan, etc. No amig@, cuando hagas estas albóndigas no podrás pensar en nada más, tal es su poder.

En fin, a lo que vamos: pones las rebanadas de pan duro con leche a remojo un rato hasta que estén blandas, si sobra leche la escurres. Mientras vamos haciendo el tomate: pones cebolla a pochar con un buen chorreón de aceite de oliva. Picas los tomates, los trituras, los pasa por el chino y lo añades a la cebolla cuando esté transparente, echas sal y si quieres azúcar, aunque la cebolla da dulzor. Picas albahaca fresca y la añades. Dejas que se vaya cocinando el tomate con el fuego medio. Hacemos un machacado en el mortero de 4 ajos, perejil, tomillo, pimienta, orégano, comino y sal. Cuando está todo triturado le echamos vino blanco y removemos. En un bol ponemos la carne, el pan mojado en leche, el machacado, dos huevos. Removemos todo hasta que los ingredientes estén repartidos. Vamos añadiendo pan rallado y removiendo hasta que se puedan formar las albóndigas, siempre con las manos mojadas, así evitamos que la carne se nos pegue. Cuidado al hacerlas, a veces salen ¡big balls! Pero tú mism@, si te molan grandes…

Ponemos una sartén con abundante aceite caliente para ir friendo las albóndigas. Yo las frío poco, se hacen por fuera pero por dentro están crudas, luego se hacen en el tomate. Con que se frían 2 minutos o así está, las escurres bien de aceite y las vas echando al tomate que tienes puesto al fuego. Dejas cocinar 1/2 hora o más, depende de lo hechas y gordas que hayas hecho las albóndigas. Mueve la olla para que no se peguen al fondo, en este proceso debes poner el fuego bajo. Ve probando de sabor el tomate, si está soso, si está muy ácido y rectifica. Cuando veas que el tomate sabe a tomate frito y que “eso” huele que alimenta, es que están.

Hice una ensalada de tomate y lechuga para acompañar, las albóndigas ya tienen la parte de proteínas y de glúcidos necesaria pero bueno, al final hubo que mojar más panaco en el tomate, ¡estaba buenísimo!

¡Ah! lo último ya: ¿has visto esta peli? Julie & Julia, bueno, ¡mola mucho! estoy haciendo lo que hace Julie con el libro de Julia pero, a mi maneeeraaaa.